TDA/H
En este posteo vamos a hablar de TDA/H, el Trastorno por Déficit de Atención que puede incluir o no hiperactividad. Es un trastorno que tiene un origen neurobiológico y que puede verse atenuado o estimulado por el ambiente.
Los síntomas más visibles de este Trastorno son falta de organización, hiperactividad, impulsividad, falta de atención, dificultad para concentrarse y se empiezan a manifestar en la edad escolar, cuando el niño o la niña comienza a experimentar las exigencias del proceso de escolarización/institucionalización. Quienes detectan más tempranamente estos comportamientos son las familias y los educadores.
A la hora de realizar un diagnóstico es necesaria la mirada de un equipo multidisciplinario que, en primer lugar, pueda descartar el origen de los síntomas en fallas orgánicas y que tenga una perspectiva integral del niño o la niña. Este equipo usualmente está integrado por los siguientes profesionales: neuropediatra, psicólogo, psiquiatra y psicopedagoga.
Cuando hablamos del rol de la Psicopedagoga en el diagnóstico, es fundamental que, en base a la evaluación psicopedagógica, la profesional pueda aportar datos que guíen el diagnóstico, que será
determinado en última instancia por el neuropediatra. En cuanto al tratamiento, la psicopedagoga cuenta con herramientas para mejorar los procesos de aprendizaje del alumno o la alumna, así como también tiene la posibilidad de brindar estrategias a los docentes y a la familia para potenciar al niño o a la niña.
Los datos más actualizados de la Cátedra de Psiquiatría Pediátrica del Uruguay (2015) nos hablan de una prevalencia aproximada de 7,6% en los escolares de nuestro país. Para tener un punto de comparación a nivel mundial se establece que el TDAH afecta entre un 5% y un 10% de la población infantil. Un dato no menor es que en el caso de Uruguay la prevalencia se distribuye de acuerdo con el sector socioeconómico de donde proviene el niño: el 47,1% es proveniente de medio socioeconómico bajo; el 46,2%, del estrato medio y solo un 6,7% proviene de un sector medio alto.
Hemos visto como en los últimos años crece la sobrediagnosticación de TDAH y esto es algo que como profesionales de la salud y de la educación nos preocupa mucho. En el otro extremo entendemos también que cuando no hay diagnóstico o nos encontramos con un diagnóstico tardío, esto genera procesos de frustración en relación al aprendizaje de los niños y las niñas, pobre autoconcepto académico, dificultades en el relacionamiento con pares, etc. Es tan riesgoso un diagnóstico tardío como un diagnóstico mal realizado, ya que muchas veces esto implica una medicación innecesaria, que podría incluso generar dependencia a largo plazo.
Ahora que sabemos que es el TDAH, podemos conversar sobre el acompañamiento a los niños y niñas que presentan este Trastorno.
Como en el caso de cualquier alumno, el buen vínculo con el docente y la confianza en el alumno y en la alumna que éste desarrolle son fundamentales para que el proceso de aprendizaje avance de la mejor manera. A su vez, si el docente puede integrar en el espacio de aula herramientas y estrategias que le aporten los profesionales que trabajan con el niño o la niña, sin duda esto redundará en mejores aprendizajes, mejor clima de aula y posiblemente también, enriquezca el trabajo con otros niños y niñas de la clase. Se aconseja a los docentes que los espacios de clase no sean excesivamente rígidos, no se presenten demasiados estímulos a los que el niño o la niña deba prestarle atención o no se planteen consignas abiertas sin estructura.
Otra pieza clave es el trabajo mancomunado de los profesionales que atienden al niño o a la niña. Considerarlo/la en su totalidad y no “compartimentarlo/a”, ver la potencialidad y apuntar a acompañarlo/a mejorar en sus debilidades. Es necesario que tanto el equipo profesional, el equipo docente y la familia trabajen en conjunto para que estos objetivos se logren.
El tratamiento psicopedagógico en estos casos busca que el alumno o la alumna reconozca sus fortalezas y debilidades y sepa cómo el trastorno lo puede afectar para cumplir con los objetivos que se propone. Se trabaja con la meta de que el niño o la niña integre estrategias para permanecer en el aula, mejorar su concentración, poder focalizar cuando es necesario, tener espacios de descarga motriz (si así lo requiere), conocer diferentes técnicas de estudio, etc.
Se apunta también a que los niños y niñas encuentren áreas de interés en las que se destaquen y se los motiva a través de los logros que van obteniendo. En este caso no hay generalizaciones posibles: en mi experiencia profesional he trabajado con niños y niñas que se destacaban en el área deportiva, otros que eran excelentes en la oralidad, algunos niños que presentaban muy buenos recursos para el trabajo en equipo y las habilidades sociales, entre otras características. Por supuesto, como en cualquier tratamiento, el mismo se adecúa a las necesidades, requerimientos y características de cada individuo.
Si quieres saber más sobre la evaluación de niños y niñas con TDAH y su tratamiento psicopedagógico escribime a espaciolilmod@gmail.com y te responderé a la brevedad.
Bibliografía mencionada
- Bitancur. E, Lessa, C. Viola, L. (2015). Repercusión del metilfenidato en el perfil de reconocimiento de las expresiones faciales de emocione sen escolares con tdah. Revista de Psiquiatría del Uruguay, 79(2):110-121.
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