Prácticas educativas que desarrollan la autonomía de niños y niñas con discapacidad



Hace casi 16 años tuve mi primera experiencia trabajando en el área de discapacidad.

Estaba viviendo una experiencia universitaria en Israel, y tuvimos la oportunidad de optar por diferentes servicios comunitarios. En mi caso, junto con otros compañeros opté por el colegio “Nitzamim” (semillas) en la diversa ciudad de Akko. 

Primero que nada es necesario aclarar a qué me refiero con la diversidad que nombraba anteriormente:

*Diversidad de edades y situaciones de discapacidad: esta escuela se encarga de trabajar con niños de 3 a 21 años, con diferentes discapacidades. Las aulas cuentan con dos profesores, y están divididas por edad y por trastorno, existiendo un total de 9 aulas de estudio y un espacio de educación inicial.

*Diversidad en la mirada profesional: la escuela funciona con un grupo de trabajo interdisciplinario con docentes especializados en educación inclusiva, doctores de familia, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y fisioterapeutas. 

*Diversidad social: Akko es una de las ciudades más antiguas del mundo, fue fundada en 1500 A.C y es allí donde conviven árabes, judíos y bahá’ís. La escuela no es una excepción y trabaja en ese mismo clima de coexistencia. 

Lo primero que me sorprendió fue las prácticas innovadoras que se desarrollaban, y los avances en tecnología que se manejaban empezando los 2000. Lamentablemente esto tiene una contextualización poco feliz: alrededor del mundo se cumple la premisa de que los países en demostrar mayores avances en la inclusión de la discapacidad tanto en el área educativa como en el área laboral son aquellos que han sufrido guerras, atentados, entre otros, y que por esos motivos precisan dar respuesta a la población más afectada por estas situaciones. 

Voy a intentar focalizar en cómo se desarrolla una de las intervenciones que tiene más éxito en esta escuela y que implica la visión de la discapacidad desde el paradigma de derechos, donde se trabaja para que los niños, niñas y adolescentes puedan integrar la mayor cantidad de herramientas para vivir una vida autónoma. Presentar estas técnicas de trabajo tiene el objetivo de poder mostrar recursos factibles de llevar a la práctica también en nuestro país.

La metodología se puede traducir fácilmente como paseos didácticos: En Nitzanim todos los niños tienen paseos didácticos todos los días que concurren al centro, éstos paseos son parte esencial de la rutina de la institución, por lo que siempre se dan en el mismo horario y los mismos días, lo que le brinda la estructura necesaria al niño, niña u adolescente. 

Ahondemos en tres de los paseos que los niños realizan, en primer lugar el paseo al supermercado, en segundo lugar el paseo a la plaza, y por último el paseo a la piscina/club deportivo.

En el caso del paseo al supermercado tiene por objetivo que los niños compren su merienda y se relacionen con el entorno acompañados de sus educadores. A partir de este tipo de paseo se incentiva la toma de decisiones al darle el lugar de elegir cuál será su comida ese día, la autonomía y la independencia para poder utilizar el dinero, (real), decidir cuál será su gasto y calcular el resto que le tendrá que devolver el empleado, así como también generar relaciones con otras personas de su entorno, fuera de los propios educadores y padres. El desarrollo de estas habilidades permite una mejor inclusión del niño-adolescente en la sociedad, ya que además de todo uno de los objetivos de esta misma escuela es la inserción de los alumnos en la comunidad por medio de la ayuda de voluntarios y empresas.

Por otra parte el paseo a la plaza y la piscina: para llegar a esta plaza los niños tienen que salir del centro educativo, lo que implica desde un primer momento hacerse visibles a su entorno. Al tomar contacto con la discapacidad es cuando podemos como sociedad descubrir todas las barreras que existen y que no vemos, y no solo hablamos de la infraestructura necesaria o la adecuación de plazas, edificios, etc., sino  que hay transformaciones y adaptaciones que van mucho más allá de los espacios físicos. Hoy en día en Uruguay contamos con muchas plazas transformadas y pensadas desde la inclusión. En el caso de la piscina, el deporte incentiva el desarrollo motriz, social y el autoconcepto del niño, la niña y el adolescente. Las piscinas acondicionadas para bienvenir a niños y niñas con discapacidad cuentan con diferentes herramientas como montacargas, rampas de entrada a desnivel, muros y gradas de transferencia que permiten que se muevan con total autonomía dentro de la misma. 


¿Queres saber más de esta experiencia? ¿Conoces metodologías que contemplen la autonomía de los niños y las niñas con discapacidad? Te leo en los comentarios de este posteo. 

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